Cuando el quinto de la tarde salió, los aficionados solo pedían a los hados táuricos que el axioma taurino se cumpliera “no hay quinto malo”, pero la verdad fue muy distinta, fue Dios el que en su infinita sabiduría la regalo a José Tomás el más bello del conocimiento taurino, para haber realizado lo que hizo en la primera plaza del país, un toro que de salida no remató en burladeros, abanto, suelto en los engaños, que no se empleo en el caballo, que persiguió en banderillas por arreones, y como si fuera poco parado en la muleta, con peligro por el pitón derecho al obligarle el torero a pasar, Tomás toma la muleta en la izquierda y a base de mucho sitio y distancia realiza naturales lentos, profundos y mandones, aguantando lo que no esta escrito, alargando la embestida y equivocando al toro que no es que fuera más potable por este pitón, toreando José a hilo de pitón y pisando terrenos inverosímiles, somete a este descastado de las Ventas a media altura, sus 530K pesaron, al igual que pesó el toreo en redondo de José Tomás pero para convertirlos en hito, lentos, desmayados, siempre toreando al hilo del pitón, de frente, con verdad y la panza de la muleta se convertía con cada pase, en una eternidad del mejor estilo de arte y profundidad, faena de tiempos, faena de las grandes, faena de lidiadores, faena que absorbe los más recónditos recuerdos de los grandes maestros, el poder. Espadazo al volapié en todo lo alto y dos orejas con la que da la vuelta al ruedo, el que pronto se vería tapizado de rosas y claveles al paso de simplemente, José Tomás.
Bogotá, disfrutó de otra gran faena en la tarde de ayer, la de José María Manzanares, que viene demostrando que su madurez como torero es evolutivo, aprovechó con buen sentido de lidia, la toreabilidad del tercero de la tarde, sus Verónicas a pie junto señalaron la bondad y nobleza de Danzante de 492K, la labor con la muleta comienza con pases por alto hasta los medios donde comienza su toreo en redondo, paró, templó y mandó con sitio y distancias, faena que se fue a más y más hasta alcanzar, momentos de maestría, faena fundamentada, su toreo en redondo lo ejecutó con una excelente técnica y variada, circulares e invertidos, rematados finamente con el de pecho, el estoicismo no fue ajeno a Manzanares y con sitio, logró extraer pases con el cambio de mano, sus naturales no pudieron ser más lentos y con mando, bordaron la faena, naturales invertidos que terminaron por ser circulares ante la bondad del pitón izquierdo, faena que desbordó los oles, la Santamaría hervía de emoción ante tanto arte, espadazo al volapié y dos orejas en manos del Alicantino que embrujó la tarde del ensueño y la esperanza en una tarde de toros.
Por su parte el torero nacional Pepe Manrique cortó una oreja al cuarto de la tarde, al realizar una faena interesante y de mucha voluntad ante un toro descastado y que terminó rajado muy pronto, a lo que Pepe no reparó y logró someter en tablas y en terrenos de la querencia, este manso que sin peligro y con bondad, le permitió a Manrique que con un gran sentido de responsabilidad realizar una faena técnica en terrenos comprometidos, arrancando pases uno por uno y por los dos pitones, aguantó con valor, lidiador y sereno delante de la cara del toro, temple ante la embestida descompuesta y prudente de los tiempos de la faena, Pepe Manrique no solo estuvo a la altura del compromiso, sino que demostró que es uno de los toreros sólidos de nuestra Colombia taurina, no en vano su nombre encabeza el cartel ante figuras de primer orden en el globo taurino, Pepe encontró un lote con el que se aminoraron posibilidades de salir por la puerta grande, pero a pesar de esto puede estar satisfecho, dejó en su plaza el sabor de los que saben estar por torero.
Ganadería de Las Ventas del Espíritu Santo, encaste Juan Pedro D. promedio de 486K.
Desiguales de presentación, faltos de casta, vuelta al tercero de la tarde, pero el sexto no la mereció, faltos de fuerza, nobles y con bondad 3º,4º y 6º, mansos el 1º, 2º y 4º.
Pepe Manrique, palmas y una oreja ante un manso
José Tomás, saludo tras faena interesante ante un toro manso y al que pinchó de no ser por la espada corta una oreja. Y dos orejas tras faena apoteósica
José María Manzanares. Dos orejas a una faena de maestría y una oreja ante un manso con bondad.
Registro de la plaza, lleno en todos los tendidos.
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