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Escrito por Luis Daniel Zarate - Colombia
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Sábado 09 de Enero de 2010 22:03 |
Guillermo “Perla” Ruiz, realizó una faena técnica, con mucho sitio y distancia, faena de aquellas que no se olvidan, templando muy bien, mandando y expresando el sentimiento de los mejores toreros, infortunadamente la espada le negó los triunfos y saludo desde el tercio.
Julían López “El Juli”, en Maestro, nos entregó lo mejor de saber como se lidian mansos, desde salida de su novillo enseñandolo a embestir y en la muleta, poder, equivocando al burel realizó lo que pocos esperaban, faena técnica de distancias, su toreo en redondo alcanzó momentos brillantes, la espada nuevamente fue la desilusión del triunfo, saludó tras aviso.
Sebastían Castella, variado con el capote y en la muleta doblandose muy bien con el novillo que le correspondió, a base de mucho sitio y distancia, deleitó con sus cambiados por la espalda, temple y mando, espada baja y la primera oreja de la noche en las manos del torero galo, con fuerte petición de la segunda que el presidente negó.
Andrés de los Rios, el torero de la tierra demostró una vez màs que los deseos de estar en los primeros puestos de la torería nacional estan con él, faena interesante, su inicio de faena de capote con Verónicas cargando la suerte y en los quites, Gaoneras muy ajustadas, su toreo en redondo lo expresó con técnica y corazón, sitio y distancia para embarcar el novillo al que le templó logrando de esta manera tandas importantes, sus naturales hondos y templados, valor y sentimiento de un torero que va nuevamente por el camino de los triunfos, despenó con una espada desprendida y descabello, saludo desde el tercio.
Cayetano Rivera, que pena tener que reseñar simplemente la pobreza de una presentacion tan abúlica, sin sitio ni distancia, embarullado en todo momento, ni con el capote y menos con la muleta, pinchazo tras pinchazo y solo se le agradeció el gesto de torear el festival.
Daniel Luque, el éxtasis de la noche, Verónicas templadas y cargando la suerte, acompañando con su cuerpo cada uno de esos lances, en la muleta el ensueño de una faena con mucho sitio a un novillo rajado y deslucido, pero al que Daniel con su personalidad arrolladora planto cara y ejecutó una faena estoica pasandose los pitones tan cerca de su taleguilla que por momentos, causó el miedo que siempre estuvo latente, una y otra vez construía con valor cada pase, el ir y venir de una muleta que sostenida en sus manos simplemente parecía que toreaba de salón, espadazo en todo lo alto y dos orejas.
Noche agradable, festival que siempre tiene lo mejor que dar, el corazón de una afición que lo entrega todo por su gente y por los niños que son el verdadero futuro de la más bella de las fiestas.
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